Nano-lección · suele llevar 2–3 minutos
El error rara vez es el problema. El silencio sí.
Una cifra equivocada en un presupuesto. Un correo a un cliente con un dato que no cuadra. Una propuesta que resultó estar sesgada. Pasa, incluso a quienes tienen cuidado. Lo que determina el daño es la rapidez con la que alguien se entera.
No hace falta que traigas la solución. Qué pasó, cuándo y qué se envió a dónde — con eso basta para que alguien pueda actuar. Si salieron datos personales, puede haber un plazo de pocos días, y empieza a contar desde el momento en que alguien de la empresa lo sabe.
Un lugar de trabajo donde la gente no se atreve a decirlo no tiene menos errores. Simplemente se entera de ellos más tarde, a través de un cliente.
Pregunta 1 de 3
✓ ¡Correcto!
La investigación puede venir después. Lo primero es que alguien pueda actuar a tiempo — y que el plazo empieza a contar desde ahora, no desde mañana.
Pregunta 2 de 3
✓ ¡Correcto!
Borrarlo elimina tu visión, no lo que ya se entregó. Puede haber un plazo de notificación, y corre desde el momento en que alguien de la empresa lo sabe.
Pregunta 3 de 3
✓ ¡Correcto!
Los hechos primero — lo demás puede venir después. Si esperas a tener una explicación y una solución, pasan horas en las que nadie puede actuar.
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